
Nació lejos de una España que recién ya no era un imperio, vivió en Europa, aprendió francés y siguió a los realistas franceses, a los poetas expresionistas y simbolistas. Aprendió alemán con la exigua ayuda de un diccionario y escribió sus primeros versos en francés. Su poesía, Sus cuentos y ensayos han hecho historia en la literatura universal, han hecho volar la imaginación de las mentes más apegadas a lo mundano, han hecho correr ríos de tinta interpretativos de los mensajes intrínsecos en sus obras.
De las opiniones sobre este autor se podría destacar la suya propia:
“Dicen que soy un gran escritor. Agradezco esa curiosa opinión, pero no la comparto. El día de mañana me tildarán de impostor o chapucero o de ambas cosas a la vez.”
Dejó este mundo en 1986, esperemos que esté en el paraíso, en el paraíso que definió así:
“Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca.”
Si aún no conseguiste descubrir de quien se trata una de sus poesía te ayudará:
No sé cuál es la cara que me mira
cuando miro la cara del espejo;
no sé qué anciano acecha en su reflejo
con silenciosa y ya cansada ira.
Lento en mi sombra, con la mano exploro
mis invisibles rasgos. Un destello
me alcanza. He vislumbrado tu cabello
que es de ceniza o es aún de oro.
Repito que he perdido solamente
la vana superficie de las cosas.
El consuelo es de Milton y es valiente,
Pero pienso en las letras y en las rosas.
Pienso que si pudiera ver mi cara
sabría quién soy en esta tarde rara.
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